jueves, 3 de noviembre de 2011

Cap. 3: Me mudo...

Estuve tan ansiosa, pensando lo que le iba a decir a mis amigos, que no puse nada de atención en las dos primeras horas, lo que era algo demasiado inusual en mí; pero como siempre tomé apuntes en mi cuaderno. Sonó el timbre después de mucho tiempo de ansiedad, finalmente era la hora del almuerzo. Hice la fila y compré una ensalada y un té helado. Llegué a mi mesa de siempre esperando a mis amigos. Tan apurada estaba en hablar con mis amigos que no me había dado cuenta de que había sido de las primeras en entrar a la cafetería ese día.  Después de unos veinte minutos aparecieron mis amigos con sus comidas. Se sentaron y comimos en un profundo silencio, no sé porque pero creo que sabían que tenía que hablar con ellos de algo muy importante ya que esta vez fui la primera en llegar a la mesa y normalmente era una de las últimas... No sabía como romper el silencio incómodo que estábamos experimentando y de pronto alguien dijo:
- Bien, suéltalo Catherine-dijo Grace.
- Disculpa, ¿el qué?-pregunté.
- No te hagas, ya no finjas... Dinos los que no tienes que decir...
Lo último me sorprendió, ya que no sabía desde cuando Grace me conocía tan bien. Así que respondí:
- Bueno... Tengo una gran noticia, pero aún no he decidido si es buena o mala.
- ¿Qué es?- pregunto Ben.
- Me mudo- dije lo suficientemente fuerte para que lo escucharán.
- ¿Adónde?
- A América.
- ¿Qué parte de América?
- A Estados Unidos Charlotte.
- ¿Y no puedes hacer nada para quedarte?
- No, ¡los extrañare mucho!
Justo en ese instante sonó la campana y me fui a la única clase que no compartía con alguno de ellos: Biología.
El resto del día paso sin ninguna trivialidad, a decir verdad, fue muy aburrido... Menos mal que me iría a Forks, me haría bien algo de diversión.
Tan pronto llego a la casa, Catherine empezó a empacar y cuando termino estaba tan exhausta que se quedo dormida al instante.
Al día siguiente, estaba más tranquila porque sólo le quedaba por empacar sus zapatos y un poco de ropa. El resto del día paso rapidísimo y se sintió aliviada de no tener que ir al colegio ese día, hubiera sido muy deprimente despedirse de sus amigos y del edificio y personas que la habían visto crecer.
Se durmió temprano ya que al día siguiente tendría un vuelo largo y tenía que despertarse temprano para poder llegar a tiempo de tomar el avión. Despertó a las seis de la mañana y empezó a alistarse.
Me bañe, y entré a mi armario y busque la ropa más cómoda de las tres opciones que había dejado y me decidí por una blusa morada, cómoda pero hermosa; unos jeans y unos tennis. Después de cambiarme me fui a comer, me lave los dientes guarde lo que no había ocupado de ropa y zapatos, mis artículos de limpieza y fui al piso de abajo para pedir un taxi. Mientras esperaba me puse a ver televisión hasta que a las 7:45 llegó el taxi. Fui directo al aeropuerto, y ya en el avión me dispuse a esperar el tiempo necesario para llegar a Forks. Empecé a leer un libro mientras escuchaba música. Después de un tiempo me dormí y desperté cuando el avión estaba aterrizando. Cuando salí del aeropuerto vi a mi padre que me estaba esperando.